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La propuesta de Ley pretende insertar en la legislación actual a los colectivos organizados de personas usuarias de cannabis en andalucía o clubes sociales de cannabis, aportando seguridad jurídica tanto a las personas que componen dichos colectivos como a la sociedad en general, y estableciendo medidas para la reducción de daños y para la prevención de los consumos abusivos y problemáticos de la sustancia, protegiéndose de esta manera la salud colectiva.

Descárgate nuestra propuesta de Ley Reguladora de los Colectivos de Usuarios de Cannabis en Andalucía.

En 2011, dos catedráticos en Derecho penal de la Facultad de Derecho de la Universidad de Málaga, expertos en la materia –José Luis Díez Ripollés y Juan Muñoz Sánchez- emitieron un dictamen para analizar la viabilidad legal de los CSC como modelo de autoorganización del consumo de cannabis. En su informe concluyeron que esta iniciativa de autoorganización del consumo tendría cabida en nuestro ordenamiento jurídico siempre que sus objetivos sean: desvincular el consumo de drogas del tráfico u oferta ilícitos, mediante la gestión por los propios consumidores del ciclo completo de producción y distribución de la droga, impedir una difusión indiscriminada de la droga, mediante su distribución entre un colectivo cerrado y delimitado de personas, y garantizar un consumo controlado y responsable de la droga mediante el aseguramiento de la calidad de la sustancia, la prevención de consumos abusivos, y su realización en un contexto socialmente normalizado, y se configure bajo las siguientes condiciones operativas: el núcleo del club debe estar constituido por consumidores estables no abusivos, debidamente acreditados como tales; la estructura organizativa debe configurarse de modo que prevenga, tanto la difusión indiscriminada de la droga a cualesquiera personas susceptibles de consumirla, como el fomento de consumo que puedan considerarse ilegales; la asociación debe asumir el ciclo de producción y distribución de la droga, sin entrar en contacto con la oferta ilícita de drogas; las aportaciones sociales como las eventuales cuotas periódicas por consumo responderán estrictamente a las necesidades de funcionamiento del club para lograr sus objetivos, revirtiendo íntegramente en él; la manipulación de la droga debe realizarse en estrictas condiciones de control, con la meta de asegurar que la droga no se difunda fuera del colectivo ni, dentro de él, al margen de los procedimientos socialmente previstos; se ha de garantizar que la distribución a los socios se haga en cantidades ajustadas a las pautas de consumo; se ha de asegurar un consumo controlado y responsable de la droga por sus socios.